EDITORIAL

 ESPACIO PARA LA REFLEXION Y EL DIÁLOGO

Pablo De Vita / Director de ARFECINE


¿De qué hablamos cuando mencionamos al cine religioso? Indudablemente, sus múltiples dimensiones se corresponden con lo religioso, pero podemos atenernos a las relaciones que el hombre mantiene con un Dios infinito expresadas a través del arte. Tal como explica Gustavo Bueno en la Revista de Filosofía El Basilisco: “Pero la referencia a una “constelación de premisas” implícitas en un uso, más o menos estable, de la expresión “cine religioso” no es un procedimiento definitivo para determinar los significados de tal expresión. Porque la “constelación de premisas” va cambiando y, con ella, los usos y los significados.” Deseamos que ArFecine sea un espacio de reflexión y celebramos un encuentro con la paz y el amor al prójimo expresados en películas como definición inmutable. Y, tal como explica el filósofo, no porque sea así por el nombre que nos convoca, sino porque creemos en esa definición como modelo a seguir. Desde esta edición, el Festival extiende su espacio para el diálogo entre diferentes cultos, otra de las aspiraciones fundacionales de este encuentro.

Porque no existe religión sin espiritualidad pero sí espiritualidad sin religión. Francisco Rubia, catedrático emérito de la Complutense, en su libro El cerebro espiritual dice una cosa que me impresionó: `Auque la palabra “espiritualidad” en sí se deriva del latín “spiritus”, que significa “viento de vida” se suele emplear para definir experiencias que nos mueven en lo más profundo y que se diferencian de las experiencias cotidianas. Asimismo se suele aplicar a toda cualidad humana que nos conecta con un mundo invisible y que definimos como espiritual y que desafía los métodos científicos pero en el que, no obstante, solemos creer y sentir que existe`. Y debemos buscar puentes para esa espiritualidad sin religión. No para intentar dar una respuesta sino para acompañar un camino de gran soledad.
Asi buscamos películas de calidad artística aunque tengan diferentes angulos en torno a la fe. Cito como ejemplo En la historia del séptimo arte, el francés Robert Bresson fue quien desarrolló en toda su filmografía el interrogante sobre la relación del hombre con la fe, y diversos ángulos incluyen: la crítica mordaz con grandes méritos del cine de Buñuel, que arriba al ateísmo desde una formación jesuita. Lo sagrado en lo humano presente en la filmografía de Pasolini; la necesidad de una respuesta que trascienda la vida terrena que reflexionan Ingmar Bergman y Krysztof Zanussi; las permanentes preguntas del devenir del hombre que en muchas ocasiones abraza la fe aún en crisis con las instituciones eclesiásticas, firmas como Andrei Tarkovski, Ermanno Olmi e incluso el mordaz Nanni Moretti dan cuenta de ello; y el paisaje como estado del alma con El cant dels ocells, de Alberto Serra. Otras experiencias, ancladas en lo que Rene Briot denomina “fenomenologismo primario” invitan a olvidar varios trabajos que en la materia brindó especialmente el cine de Hollywood. Lo espectacular y fantástico en la pantalla asemeja a cierta epidermis, cierta capa inicial de la religión donde el cine no puede ahondar en el misterio de la divinidad remitiéndose a un carácter bíblico-enciclopedista.
Alguien muy querido por Zanussi, San Juan Pablo II, expresó “En vuestro trabajo, tened siempre presentes a las personas de vuestros destinatarios, sus derechos y sus expectativas legítimas, sobre todo cuando se trate de personas en formación. No os dejéis condicionar por el mero interés económico o ideológico. Este es el principio fundamental de la ética de las comunicaciones sociales”.
Entreviste a Zanussi hace unos años y recuerdo haberle preguntado - ¿Por qué cree que en el paradigma de la posmodernidad se niegan los valores espirituales del hombre?
El respondio:
- Se niegan con retraso porque estamos anclados en la memoria del siglo XIX, del cientificismo que es una visión muy primitiva. Increíblemente vivimos una ciencia muy cercana a la espiritualidad pero el común de la gente lo desconoce. Observo en todo el mundo un acercamiento a la espiritualidad desde los artistas hasta los científicos, pasando por la gente común pero es difícil de ver porque es el inicio de este proceso. Si pensamos el interés en la espiritualidad hoy, en comparación a hace diez años, vemos un gran desarrollo, es la tendencia. Pero así como es verdad que Copérnico se adelantó a la opinión común más de trescientos años y Albert Einstein se adelantó cien años a la sociedad de su época, estos elementos empiezan a pesar en nuestra mentalidad y nos permite acercarnos a un punto esencial, clave, en la comprensión del mundo, el misterio. La ciencia hoy habla del misterio a diferencia de aquella de hace dos siglos que sólo señalaba certezas. Las dudas son creativas e inspiradoras para el hombre y también para su acercamiento a la dimensión espiritual.
Como difusores de la dimensión espiritual tenemos una gran oportunidad de avanzar. Muchas veces el problema con el que nos enfrentamos es que los medios de comunicación masivos y no especializados en religión no encuentran atractiva una propuesta sobre cine y religión. Considero que avanzar en una red que permita fortalecer la difusión de nuestros trabajos es indispensable. Confieso que no conocía a la mayor parte de Uds y estoy seguro que ustedes no tenían ni idea de que esto existía.
Todo lo expuesto lo hacemos con vocación de servicio, sin presupuestos concretos pero invitando a un carácter gratuito para la participación del público. Cada edición es un riesgo y un laberinto pero prefiero cerrar estas palabras sueltas con dos sentencias de una película que no pudo estrenarse en la Argentina por lo pequeño del mercado del cine arte. En (titulo original) Il villaggio di cartoné de Ermanno Olmi La vida del sacerdote se entronca con el acto sagrado de la caridad, “Cuando la caridad es un riesgo, es el momento de la caridad”, dirá y ese encuentro pareciera permitirle conocer el verdadero significado de la vida como ofrenda a Dios. Olmi entrega una obra tan profunda como dolorosa y una reflexión sobre la lenta desaparición de una forma de entender el mundo, solicitando comprender cómo y por qué se producen estos cambios en la contemporaneidad. “O cambiamos nosotros el curso de la historia o la historia nos cambiará a nosotros”, es la sentencia final de Il villaggio di cartone.

 

A space for reflection and dialogue

Pablo De Vita / Director de ARFECINE


This first encounter with religious film in Argentina. An experience that allows to rebirth the important dialogue that film and spirituality have since their origins. In the history of the seventh art, the french Robert Bresson was the one who in all his filmography developed the question about the relationship between man and faith, also inquired with the same solvency by other filmographers from different sides: the scathing critic with great merits of Luis Buñuel, who arrives to the atheism from a jesuitic formation; the sacred in the human element is present also in Pier Paolo Pasolini; the need of an answer that transcends the earthly in Ingmar Bergman and Krysztof Zanussi; the continuing question about the future of mankind that, in several occasions, embraces the faith even considering the crisis with the ecclesiastical institutions with directors like Andrei Tarkovsky, Ermanno Olmi and even Nanni Moretti; the experience of sensibility and humanism of films like Of god and men, The ninth day, The mission. Those with didactic character that were part of the film library of San Pablo films (Who didn’t recognize the story of the kids of Fátima in one of those movies?). In the memory of those notable classics, and others to be discover like Nathan, the wise; to recent productions that cross art and religion, in a permanent dialogue ecumenical and interreligious. At the same time, this encounter reaffirms the cultural horizon of movies, as a lighthouse from Latin America, land that has brought us –as it is known and popularly recognized- a new pope, the first from this latitudes. As a light of hope and renovation of the faith. Sometimes forgotten in Argentina, the spirituality in cinema is a necessary path to face the materialism, that’s why the selection recovered some films of the last years and present them as an aspirational way to revive this encounter.
The Festival Internacional de Cine Religioso, Arfecine (International Religious Film Festival), is presented only six months later of its first edition. This happens for different reasons of annual schedule but, principally, to approach this encounter between religion and cinema to the holly week, the Christian annual commemoration of passion, death and resurrection of Jesus of Nazareth.

What are we talking when we speak of religious cinema? Undoubtedly about their multiple dimensions that belong to religion, but we also can refer to the relationship the man still keeps with an infinite God expressed through Art. As Gustavo Bueno explains in the philosophy Magazine El Basilisco: “But the reference to a ´Constellation of premises´ implicit in a use, sort of stable, of the expression of ´Religious Cinema´ isn’t a definitive procedure to determinate the meaning of that sort of expression. Because that ´Constellation of premises´ is constantly changing and within, the uses and meanings.” We wish Arfecine as a space for reflection and we celebrate it as an encounter with peace, love with the neighbour expressed as an immutable definition. And, as the philosopher explained, not only because the name gather us here but because we believe in that definition as a model to follow. From this edition, the festival extends his space for the dialogue between different cults, another foundational aspiration of this encounter.

This way we search for movies of artistic quality even if they have different angles towards faith. As an example of this in the history of the seventh art, the frenchman Robert Bresson, the one who developed all his filmography towards the doubt of the relationship between man and faith, and several angles that includes: scathing but meritory criticism of Luis Buñuel, arriving from a jesuitic formation; the sacred in the humane present in the Pasolini’s filmography; the need of an answer that transcends the earthly life of Ingmar Bergman and Krysztof Zanussi; the constant questioning of the future of men that in many occasions still embraces faith even in crisis with the ecclesiastical institutions, filmmakers as Andrei Tarkovsky, Ermanno Olmi and even the mordacious Nanni Moretti realize this; the landscape as a state of soul in El Cant dels ocells, of Alberto Serra.


Other experiences sailed in what Rene Briot denominates “Primary Phenomenology” invites us to forget some works of matter specially in hollywood cinema. The spectacular and fantastic in the screen simulates certain epidermis, certain first layer of religion where movies can’t deepen into the mystery of divinity referring to a biblic-encyclopedic character.


Someone beloved by Zanussi, Saint Juan Pablo II, express “In your work, you should always have present the people of your recipients, their rights and their legitimate expectations, specially when is about people in formation. Don’t be conditioned by the mere economic or ideological interest. This is the fundamental principle of ethics in the social communications”
I interviewed Zanussi a few years ago and I remembered asking him –Why you believe that in the paradigm of postmodernism are neglected the spiritual values of men?
He answered:
-Are neglected with delay because we’re still anchored in the memories of XIX century, of the scientism of a very primitive vision. Incredibly we live a science very close to spirituality but the common people are oblivious to this. I can observe in all the world an approach to spirituality from artists to scientist, passing through the common people, but is difficult to see it because we’re in the beginning of this process. If we think on the interest of spirituality today, compared to 10 years back, we could see a great development, it’s the tendency. But as Copernic was ahead of common opinion for more than 300 hundred years and Albert Einstein was 100 hundred years advanced to his time, this elements start to dig in our mind and allows us to approach to an essential start, a clue for the understanding of the world an it’s mystery. The science today speaks about mystery, whereas 2 centuries ago only spoke about certainty. The doubts are creative and inspiring for men and also for his approach to the spiritual dimension.
As diffusers of the spiritual dimension we have a great opportunity to go forward. Sometimes the problem we face are that in mass media communication which is not specialized in religion can’t find an attractive way about film and religion. I consider that go forward creating a network that allow strengthen the diffusion of our work is indispensable. I confess that I didn’t know beforehand the main part of you and I’m sure you didn’t know that this existed.
All that has been exposed is made with vocation to service, without solid budgets but inviting to a free entrance for the public participation.
Every edition is a risk and a labyrinth but I prefer this words with two sentences of a movie that couldn’t premiered in Argentina blaming our small art- cinema market. In Il Villaggio di Cartone, of Ermanno Olmi, the life of the priest is centred on the sacred act of charity “When charity is a risk, is the moment for charity” he would say and that encounter seems to allow him the knowledge of the true significance of life as a gift to God. Olmi delivers such a profound as painful and reflective work about the slow disappearance of a way of understatement of the world, asking to comprehend why and how this changes are happening contemporary. “Or we change the course of history or the history will change us” is the final sentence of Il Villaggio di Cartone.

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